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miércoles, 4 de abril de 2018

LA PREVENCIÓN, EL PRIMER PASO EN EL CUIDADO DE TUS PIES



PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES EN LOS PIES


Nuestros pies son los grandes olvidados. La mayoría de las personas no se acuerda de ellos hasta que llega el momento de lucirlos en verano o cuando aparece el dolor por alguna lesión, o por durezas, callos, ampollas, uñas encarnadas, papilomas plantares etc.
No existe cultura de prevención. ¿Por qué no damos valor a nuestros pies? Tenemos que tomar conciencia de lo importante que es evitar y prevenir lesiones y enfermedades de los pies.
Nuestros pies soportan a diario todo nuestro peso y durante toda nuestra vida. Tenemos dos pies para toda una vida, se encuentran sometidos a continuas agresiones, a largas  horas de pie, a caminar o correr por distintos terrenos, a utilizar calzado muchas veces inadecuado… ¡Cuidémolos desde la infancia y ganaremos en salud y en calidad de vida!.
Te recomendamos revisar tus pies (niños, adolescentes, adultos y personas mayores)  y además siempre que aparezca algún dolor u observes algún cambio en tu piel o uñas.
No pensemos que son  solo las personas mayores las que necesitan acudir al pedicuro/a profesional o al pedicuro/a. Todos necesitamos cuidar los pies, empecemos por la prevención.

Podólogo para niños pequeños

En los niños pequeños debemos revisar la forma de apoyar, su pisada. Es frecuente el pie plano –valgo en niños pequeños, si es necesario realizaremos plantillas a medida para la corrección. Valoramos pies cavos, forma de caminar, acortamiento de tendones como el de Aquiles, frecuente en etapas del crecimiento.
En niños revisamos la forma de las uñas y prevenimos o damos solución a las uñas encarnadas.
Son frecuentes en niños las verrugas plantares a papilomas, verrugas víricas producidas por contagios en piscinas o vestuarios. No pases por alto pequeñas lesiones en la piel de los pies de tus hijos, aparecen como pequeñas ampollitas o se confunden con callos, nunca se deben tratar en casa. Revisa con regularidad la piel de los pies y las uñas de los niños.

Podología en adolescentes

En la adolescencia y juventud, muchos chicos y chicas sufren dolor en los pies por el crecimiento, dolor en talón, en tendón de Aquiles, etc. En esta etapa aumenta la incidencia de uñas encarnadas, llegan a producir mucho dolor, infección y deben ser tratadas por un podólogo, acude siempre al notar las primeras molestias.
El pie de atleta, (hongos en la piel)  por el exceso de sudoración es frecuente en la adolescencia, etapa de cambios hormonales.
En jóvenes, tan activos, deportistas, recomendaremos el calzado más adecuado a su actividad y mediante estudio de la pisadavaloraremos la necesidad de plantillas a medida para conseguir una pisada neutra y evitar lesiones.

CUIDADO DE LOS PIES

En adultos jóvenes, es fundamental dedicar tiempo a la prevención y cuidado de los pies, (nuestro pilar y sustento en una vida llena de actividad, trabajo, deporte, familia, amigos). Los pies y nuestra forma de pisar van cambiando con el paso de los años, algunos factores que influyen en el cambio, son la actividad física, al calzado que utilicemos, el aumento de peso etc.
La realización de un estudio de la pisada nos aporta información y nos ayudará en la prevención de lesiones, plantillas realizadas a medida mejoran la forma de pisar, ayudan a distribuir presiones.
Dolor en talón, en los dedos, la sobrecarga de los metatarsos, la aparición de juanetes, se puede evitar o bien tratar cuando aparecen los primeros síntomas.
Observa cualquier cambio a alteración en la piel o en las uñas. Las uñas frecuentemente se lesionan por impactos o presión del calzado, un cambio en la coloración de las uñas o una pequeña mancha debe ser tratada. La onicomicosis, hongos en las uñas es una afección  frecuente que es importante tratar a tiempo  y  evitar su progresión.
Cuidado especial de sus pies requieren personas con diabetes. La falta de control de los niveles de azúcar puede producir daño progresivo de los nervios y vasos sanguíneos de las piernas, se puede producir falta de sensibilidad. Heridas, pequeñas rozaduras o callos producidos por la presión del calzado pueden pasar inadvertidos por la falta de sensibilidad, una infección se produce con mayor facilidad en personas diabéticas, la cicatrización de las heridas es más lenta. Las revisiones podológicas en pacientes diabéticos son necesarias.
Un cuidado adecuado de los pies ayudará a llegar a la madurez con salud y calidad de vida. Los pies con el paso de los años se vuelven más frágiles, la piel más sensible, se pierde fuerza muscular. En Nadira, aconsejaremos las revisiones necesarias, el calzado más adecuado  a la forma de tus pies y a la actividad física y te ayudaremos a ganar en comodidad y en salud.

viernes, 2 de marzo de 2018

NO ES LO MISMO ESPOLON CALCANEO QUE FASCITIS PLANTAR


Tanto en el ámbito deportivo como en la vida cotidiana nos encontramos muy a menudo  con  el temido espolón calcáneo a la par de la fatídica fascitis plantar. Pero tendemos a confundir ambas patologías. Si es cierto que en ocasiones se dan conjuntamente pero hay que diferenciar la sintomatología que puede darnos una, otra o ambas.
El espolón calcáneo es una patología ósea la cual precisa de diagnóstico por imagen (radiografía) para poder observar la excrecencia ósea que crece generalmente en la zona infero-posterior del calcáneo (talón) pero también se puede encontrar en la zona posterior del mismo.
Este hallazgo puede dar lugar secundariamente a una fascitis plantar por inflamación local de la zona. La fascia plantar es la estructura musculoligamentosa que transcurre por la planta del pie y se inserta en ese punto conflictivo donde surge el espolón calcáneo, el origen pues del mismo es una excesiva tensión de la fascia en su punto concreto de inserción en el calcáneo. Del mismo modo aparecen espolones calcáneos posteriores a nivel de la inserción del tendón de Aquiles que pueden dar lugar secundariamente a tendinitis en la inserción del mismo.
La fascitis plantar se puede dar aislada al hallazgo anterior (espolón calcáneo) por una excesiva tensión de la misma por un mal posicionamiento del pie y/o talón. Generalmente son patologías que aparecen cuando hay un exceso de pronación que da lugar a una distensión anormal de la fascia plantar. Podemos encontrarnos con una fascitis plantar aislada sin existencia de espolón calcáneo y tendrá lugar un dolor tipo tensil (suele doler en la fase de despegue por exceso de tensión de la fascia). Se diferencia con el espolón calcáneo en que el dolor aparece al primer contacto del talón en el suelo (es un tipo de dolor por presión y está muy localizado en el punto de espolón calcáneo)
fascitis
La diferenciación entres estas dos patología es muy importante para dar tratamiento exhaustivo eliminando los mecanismos que las provocan, bien una excesiva tensión aponeurótica del músculo (fascitis plantar aislada) o bien la presión puntual sobre la zona afectada en el espolón calcáneo. Aunque el tratamiento versa en la corrección en el apoyo del pie con ortesis plantares(plantillas) personalizadas para cada caso, también el tratamiento con infiltraciones de colágeno es también muy efectivo en la fase aguda de dolor intenso. Los beneficios del colágeno los trataremos en otro artículo.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Qué es la fascitis plantar

¿Qué es la fascitis plantar?

Para saber en qué consiste la fascitis plantar primero debemos conocer cuál es la estructura implicada en este trastorno. En la planta del pie existe una banda gruesa de tejido denominada fascia plantar, que se extiende desde el talón hasta los huesos de la bola del pie (punto donde comienzan los dedos). La función de esta banda es la de tensar la base del pie manteniendo la curvatura plantar, y amortiguar el impacto derivado del acto del desplazamiento sobre la planta del pie.
La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar debida, por lo general, a un exceso de uso (muy común en los deportistas), un estiramiento de la misma, o la presencia de ciertos factores predisponentes. Estas situaciones suelen generar en el tejido una serie de microtraumatismos que el organismo no tiene tiempo de reparar, de modo que terminan por producir su degeneración.
Es la afección más frecuente de dolor no traumático en el complejo tobillo-pie. Se estima que en torno al 10% de las personas sufrirá esta dolencia a lo largo de su vida. Se considera un problema autolimitado, es decir, que 8 de cada 10 casos se resuelven solos en un período aproximado de 10-12 meses tras el inicio de los síntomas, a pesar de motivar un buen número de consultas médicas y de generar molestias que en muchas ocasiones impiden realizar una vida normal.
La mayoría de los casos de fascitis plantar se presentan en individuos varones activos de entre 40 y 70 años. Se trata también de un problema muy habitual entre los corredores, entre los que su prevalencia alcanza hasta el 25% de los casos.
Para su corrección, la mayoría de las veces se recurrirá a tratamiento médico y rehabilitador, y en raras ocasiones a la cirugía, pues es recurrente hasta en un 30% después del quirófano.

Causas de la fascitis plantar

Hasta hace poco se pensaba que este problema se encontraba asociado únicamente a la presencia de un espolón en el talón, y aunque es cierto que esta es una de las causas de la fascitis plantar, no es la única. El espolón es una protuberancia ósea formada en un lado de la curvatura ascendente del hueso del talón o hueso calcáneo. La presencia de esta estructura causa la inflamación de los tejidos adyacentes, entre ellos la fascia, y al igual que la fascitis plantar produce dolor y dificulta el desplazamiento.
La fascitis plantar se produce habitualmente por una sobrecarga gradual y progresiva de la fascia plantar, y los factores que predisponen a su aparición son:
  • Exceso de carga en el pie causada por correr largas distancias, especialmente en terrenos desfavorables con pendientes pronunciadas o superficies desiguales. El empleo de un calzado inadecuado, con la suela demasiado blanda o una sujeción deficiente del arco plantar o del talón, puede tener las mismas consecuencias. En pleno auge del running, esta es una de las causas principales de una lesión tan prevalente en este grupo de población.
  • Pies planos o excesivamente arqueados.
  • Exceso de peso. Se considera que un IMC>30 es un factor de riesgo para sufrir fascitis plantar.
  • Presencia de un tendón de Aquiles tenso (el tendón de Aquiles es el que conecta los músculos de la pantorrilla al talón).
  • Debilidad del músculo sóleo, que es un músculo situado en la pantorrilla por debajo del gemelo. Este músculo es el encargado de la flexión de la planta del pie, de modo que si se encuentra alterado, el paciente tratará de corregir la falta modificando su paso y pudiendo provocar así otro tipo de lesiones.
  • Edad: a medida que envejecemos la fascia plantar va perdiendo elasticidad. A esto se suma que la musculatura que participa en el movimiento del pie también va perdiendo su fuerza, y su capacidad de regeneración disminuye. Además, la capa de grasa presente en el talón, y que amortigua gran parte del impacto recibido por el pie, también disminuye, favoreciendo la aparición de lesiones en la fascia.
  • Síntomas de la fascitis plantar

  • El síntoma clásico de la facitis plantar es el dolor, a veces incapacitante, ya sea en la planta del pie o en el talón. Este suele presentarse desde primera hora de la mañana, cuando el paciente está recién levantado, y va cediendo a lo largo del día, mejorando con el descanso. El motivo de que el dolor ceda con el descanso, por ejemplo nocturno, es porque la fascia se relaja al estar el pie en discreta flexión plantar. Si se produce una marcha prologada el dolor suele empeorar, aunque también es posible notarlo simplemente estando de pie o incluso en reposo.
    Es característico que el dolor no se presente por la noche, durante el descanso, ni suele acompañarse de hormigueo, que le diferencia de otros trastornos del pie. En muchas ocasiones, la posición de puntillas aviva notablemente el dolor. En otras ocasiones, el paciente lo nota al caminar descalzo o subir escaleras. Para reproducir pasivamente el dolor, basta con realizar una flexión dorsal forzada de los dedos y con rodilla en extensión. Lo describe como palpitante, otras veces punzante, etcétera.
    En ocasiones el dolor de una fascitis plantar puede acabar alcanzando el tobillo o incluso los dedos de los pies.
    La fascitis suele presentar una sintomatología autolimitada en la mayoría de las personas que la padecen, pues al cabo de un año aproximadamente, los síntomas van desapareciendo solos, salvo en casos muy concretos, o cuando los factores de riesgo permanecen y lo hacen recurrir.

  • Diagnóstico de la fascitis plantar

  • El examen físico y el diagnóstico de la fascitis plantar en general son bastante sencillos para este trastorno. El facultativo buscará evidencias de hinchazón, enrojecimiento de la zona y sensibilidad a la presión en el talón. A veces se puede realizar también un estudio de la marchainformatizado (análisis biomecánico de la marcha). El relato de los síntomas y de sus características, así como una palpación adecuada de la cara plantar del pie, prominencias óseas a nivel del calcáneo, y distintas maniobras provocadoras del dolor (extensión de los dedos con extensión de la pierna, caminar de puntillas) acercarán al médico al diagnóstico de esta patología.
    En algunas ocasiones, si el dolor es muy intenso, pueden tomarse radiografías o ecografíaspara descartar otro tipo de lesión, pero por lo general no suele recurrirse a este tipo de técnicas.
    La radiografía permite visualizar el espolón calcáneo pero, aun siendo factor de riesgo, su presencia no es sinónimo de fascitis plantar. Tan solo el 5% de aquellos que presentan espolón tienen síntomas de fascitis plantar.
    En el caso de la ecografía existe una utilidad mayor, dado que es capaz de diagnosticarla si clínicamente no ha sido fácil, permitiendo la medición del grosor de la fascia plantar por encima de 4 mm. Partiendo de esta medida, esta técnica permite por tanto poner de manifiesto una disminución de este grosor una vez que se inician los tratamientos adecuados.
    En casos muy concretos y seleccionados puede recurrirse a la resonancia magnética para identificar problemas más complejos o descartar otras patologías que puedan estar provocando síntomas similares.
    No obstante, el diagnóstico adecuado de la fascitis plantar es fundamental para poder instaurar un tratamiento adecuado al pie del paciente con el fin de que su dolencia desaparezca.